Los gatos, por sus características naturales como felinos, no están preparados para que les guste nuestro estilo de vida. Hay muchas situaciones que pueden ser potencialmente estresantes para ellos. Aquí detallamos algunas de las más importantes.
Cualquier cambio en el entorno de su gato puede provocarle estrés Leer más...
Los cambios de domicilio pueden ser particularmente estresantes. El gato se encuentra en un entorno completamente nuevo. Pero incluso los cambios pequeños, que pueden no ser relevantes para usted, pueden provocar estrés en su gato. Este tipo de cambios son la compra de nuevos muebles, o simplemente el cambiarlos de sitio…sobre todo si esto interfiere o modifica la situación de las marcas que el gato había dejado.
Los cambios de las personas que viven en la casa, también puede ser una fuente potencial de estrés para su gato. Las visitas de amigos, la llegada de un bebe, una nueva mascota…pueden ser la causa de alteraciones e incomodidad.
En las casas con más de un gato, estos se ven obligados a compartir su territorio. Este comportamiento es muy poco natural en los gatos, que por su naturaleza son muy poco dados a desarrollar contactos sociales. Leer más...
Compartir el territorio significa una pérdida de control sobre los recursos, y eso es algo fundamental para el gato. Por ejemplo, los gatos que viven juntos, tienen, con frecuencia, los comederos en la misma zona. Si uno de los gatos no quiere relacionarse con otro individuo, se verá forzado a esperar a que los otros hayan terminado de comer.
Como resultado, ambos gatos deberán comer más deprisa o cambiar la cantidad ingerida cada vez. Hay casos en los que uno de los gatos no se sentirá cómodo ni siquiera al acercarse a la zona de la comida, y puede quedarse hambriento, o por el contrario, comer en exceso para evitar que otro gato se coma “su” comida.
Una situación similar se puede dar alrededor de la bandeja de arena. Durante el proceso de eliminación, los gatos necesitan intimidad. La mayoría no se sentirán cómodos si tienen que usar la bandeja en una habitación en la que otro gato puede entrar en cualquier momento. No quieren ser sorprendidos por otro gato mientras están en la zona de eliminación. Como consecuencia, pueden visitar lo menos posible la bandeja, y hacer sus necesidades tan rápido como puedan…y esta conducta puede terminar en una eliminación inadecuada (en sitios que no son la bandeja) o en problemas médicos.
Tanto la hospitalización como la vuelta a casa, pueden causar un considerable estrés al gato. Durante su estancia en la clínica, el gato debe permanecer en una jaula, o en un compartimento en el que frecuentemente no tiene la posibilidad de esconderse, es manipulado por extraños y debe compartir el espacio con otros animales, incluso con perros. Leer más...
A demás de enfrentarse a un ambiente estresante, dependiendo de la causa por la que esté en la clínica, el gato sufrirá dolor o no se encontrará bien, y esto ya es por si una causa de estrés.
Una vez que el gato vuelve a casa, las cosas no mejoran. Mientras el gato ha estado en la consulta, las marcas que utilizaba para orientarse y sentirse bien en casa, pueden haber desaparecido de las paredes o los muebles, o en casa con más de un gato, pueden haber sido reemplazadas por las marcas de los otros gatos. Como consecuencia, cuando vuelve a casa, aunque puede visualmente reconocer su territorio, sin las marcas faciales se sentirá perdido. De una forma parecida, los gatos que conviven con él en casa pueden no “reconocerle”, huele distinto y puede tener una apariencia diferente (vendas, collar isabelino…).