Historias reales Mira las historias "Felices Juntos" de gatos ayudados por FELIWAY

Mimo , Shazam

Una trágica tarde de abril perdí al que había sido mi compañero durante unos preciosos veinte años, afortunadamente tuvo una vida larga y feliz, sin ningún problema de salud, así qué decidí que el dinero que no me había gastado en veterinarios con él, me lo gastaría en un nuevo felino, se me presentaron muchos, todos majestuosos y preciosos, pero ésta vez quería uno que realmente necesitara ayuda, y después de unos cinco meses apareció, entre los escombros de las ruinas de un mercado abandonado, una criatura que luchaba por su vida, unas ángeles disfrazadas de rescatistas descubrieron que aquél pequeño, de apenas un mes, había perdido sus patitas traseras por un cepo que unos desgraciados habían puesto allí a propósito, sus heridas estaban casi cerradas... ¿desde cuándo había estado ese pobre sufriendo tal dolor en soledad? a pesar de ello su captura no fue para nada fácil, empezó a deslizarse por las paredes como si de una araña se tratase, arrastrando sus muñones heridos. Afortunadamente consiguieron hacerse con él y llevarlo a una casa de acogida. Una de las rescatistas me envío varías fotos de los gatos que tenía en ese momento, y de repente la magia se hizo, esa mirada, esos ojos azules cristalinos cautivaron mi corazón, pregunté por él, "pues mira, justo ese no tiene patas traseras" fue la respuesta, "¿seguro que quieres ese?"... -SI. dije sin vacilar, no me importó, justo era lo que estaba buscando, un gato al que ayudar y dar todo mi amor. Yo también nací con una discapacidad física, mis "patas traseras" tampoco funcionaron nunca bien, seguro que Mimo, así le llamaron las rescatistas, me transmitiría también un ejemplo a seguir, de lucha y esfuerzo. Shazam le apellidé yo, como el mago de la antigüedad que recibió el poder de seis dioses: sabiduría de Salomón, la fuerza de Hércules, el aguante de Atlas, el poder de Zeus, el coraje de Aquiles y la velocidad de Mercurio.